El método
Primero entendemos, después producimos.
La mayoría de las cuentas de pueblo publican lo mismo para todo el mundo. Nosotros empezamos por separar a quién le habla cada cosa.
Tu negocio tiene dos públicos y funcionan al revés
Está el que ya te conoce: el vecino, el cliente de siempre, el que te compra porque sabe quién sos. A ese no hace falta convencerlo de nada — con él el contenido sirve para sostener la relación, no para vender.
Y está el que no te conoce: el que pasa por la ruta, el que llega de afuera, el que te busca en Google sin haber escuchado tu nombre nunca. Ahí sí hay que explicar quién sos, mostrar el lugar y dar motivos para confiar.
Casi ningún negocio es cien por ciento uno o cien por ciento el otro. Lo primero que hacemos es medir esa mezcla en tu caso concreto, porque de ahí sale todo lo demás: qué se publica, con qué tono y en qué proporción.
Qué incluye el trabajo mes a mes
Contenido para tus redes
Historias, publicaciones de feed y reels con material real de tu negocio. Producidos, escritos y programados por nosotros.
Registro en el lugar
Una visita mensual al comercio para filmar y fotografiar en tanda. Es lo que hace que el contenido sea tuyo y no de cualquiera.
Tu ficha de Google
La dejamos armada al empezar y la mantenemos al día: horarios, fotos, datos. Es donde te busca el que no te conoce.
Reseñas
Respondemos las que llegan, buenas y malas. En un pueblo eso lo lee todo el mundo, así que no se improvisa.
Tres reglas que no negociamos
El plan del mes se cierra antes de la visita. No al revés. Es lo que permite aprovechar el día de filmación en vez de improvisar sobre lo que salga.
Escribimos las reglas de tu marca una sola vez, al principio. Qué se muestra y qué no, quién aparece, qué nunca se hace. Se define en el arranque y después no se discute en cada pieza.
No usamos fotos de banco ni contenido inventado para tu negocio. Lo que se publica pasó de verdad, en tu local, esta semana.